La inspiración del nombre de esta casa proviene del dulce fruto del árbol de biriba, (Rollinia mucosa), originario del occidente de la Amazonía, pero adaptado a las regiones del Caribe costarricense.

Consecuente con su nombre, la casa ofrece una ambientación informal y relajada que se logró a partir de elementos sencillos y especiales por su factura manual, como por ejemplo, las lámparas colgantes de jícaras, telas y mimbre elaboradas por la diseñadora francesa radicada en Puerto Viejo, Natasha Nokin (lulú berlú).







Lámpara colgante , 2019
Natasha Nokin








“Hibiscus”, 1989
Elizabeth Steinvorth



Acuarela sobre papel






Marco de espejo, 2020
Elizabeth Steinvorth



Corchos y resina









Respaldar de cama, 2020
Margarita Jimenez



Técnica Kirigami






Dos Lámparas colgantes a los lados de la cama, 2019
Natasha Nokin



Jícara, coco, cristalería , beads,
conchas y plástico re-utilizado
de flip-flops viejos






Marco de Espejo de Baño, 2020
Margarita Jimenez



Técnica Kirigami